4 marzo, 2024
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Caso Jeffrey Epstein

Jeffrey Epstein era conocido como una especie de gatsby misterioso en New York. Todo el mundo sabía que era multimillonario, pero nadie sabía cómo había ganado tanto dinero. Se codeaba con muchos famosos: el Príncipe Andrés, Donald Trump, Bill Clinton…

Un día, Graydon Carter, el editor de Vanity Fair, le encargó a la periodista Vicky Ward un reportaje sobre Epstein. “Iba a ser un reportaje de sociedad, pero saltó una alarma”. Una de las fuentes de la periodista conocía a dos hermanas, María y Annie Farmer, que sufrieron abusos cuando trabajaban para él.

Cuando obtuvo la versión de ambas, la periodista contactó con Epstein para contrastar la información.

El redactor jefe se encontró una cabeza de gato cortada en su jardín y una bala en su puerta. Decidió sacar a las hermanas del reportaje y publicar otro bajo el título de “el talentoso señor Epstein”. En 1990, Jeffrey compró una mansión en Palm Beach (Florida). Ahí comenzó todo.

Epstein creó un montaje piramidal del sexo. En Palm Beach se había corrido la voz entre las adolescentes que por ir a su mansión y darle un masaje, podían ganar 200 dólares. Pero no era un masaje. Su modus operandi era aparecer desnudo con una toalla blanca, pedirles a las chicas que le tocaran o, tocarle él a ellas. Quienes no querían tenían la opción de ganar dinero atrayendo a otras menores.

En 2004, la policía comenzó a seguirle la pista. Descubrieron oficialmente a una primera víctima y, a partir de ella, el resto de testimonios comenzó a multiplicarse exponencialmente.

La mayoría de víctimas no querían denunciar por su poder económico y social. Sus empleados tampoco querían decir nada.

Finalmente, los agentes consiguieron una orden de registro para poder entrar en la casa de Epstein y encontraron parte de su ostentoso y oscuro mundo. Sin embargo, durante el registro, vieron que faltaban muchas cosas. Alguien ya le había avisado. Alguien había “limpiado y vaciado” su casa.

Ghislaine, exnovia de Epstein, era otra de las encargadas de “reclutar”.

Virginia Giuffre (víctima): “Cuando tenía 16 años trabajé un verano en una residencia de Donald Trump. En aquella época yo quería ser masajista. Un día, una señora inglesa se me acercó. Se presentó como Ghislaine Maxwell, era la entonces novia de Epstein. Me dijo que conocía a un tipo que buscaba una masajista y que podía pasarme por la tarde a conocerle. Terminé de trabajar y llegué me dirigí a una mansión enorme. Ghislaine me abrió la puerta. Entre por la puerta y me llevó por las escaleras. Vi que había fotos de gente importante por todas partes. Fuimos a la sala de masajes y había una camilla con un hombre desnudo encima, boca abajo. Fue como entrar en un mundo que no entendía pero del que podía aprender. Ghislaine Maxwell me dijo que me pusiese la crema en las manos y empezamos a masajearle los pies, los gemelos, la espalda. Mientras le dábamos el masaje me hacían preguntas sobre mi vida. Pasado un rato, se dio la vuelta y me dijeron que me quitara la ropa. Maxwell se quitó su ropa. Yo no sabía qué hacer. No sabía si gritar. Solo hice lo que me decían. Maxwell estaba detrás tocándome. La cosa pasó de sexo oral a ponerme encima. No sé cómo pasó. Luego me dijeron que la entrevista había ido genial y que volviese mañana. Y volví. Yo había sufrido abusos mucho antes. No tenía autoestima. Me asustaba que mi vida no valiese para nada. Era su víctima perfecta. Hacía todo lo que quería. Ambos sabían muy bien lo que hacían. Veíamos películas juntas, íbamos de excursión, de viaje, hacíamos muchas actividades. Sentía que era su esclava. Luego traficaron conmigo. Me prestaron a todos sus amigos: políticos y personas muy poderosas. Sabía que sí decía algo, nadie me creería y me harían daño. Epstein decía que tenía comprada a la policía de Palm Beach”.

2006. Cuando 4 o 5 víctimas quisieron colaborar, la Policía de Palm Beach solicitó la detención de Jeffrey Epstein. Sin embargo, él consiguió reunir a los 8 mejores abogados del país. Estos investigaron día y noche, durante meses, a quienes investigaban su caso. De repente, el caso pasó de ser evidente y claro a no avanzar y estancarse. El Juzgado de Instrucción cuestionó la credibilidad de las chicas y los cargos se redujeron a incitación a la prostitución. Los abogados empezaron a atacar a las víctimas sin piedad. A una chica llegaron a preguntarle: “¿es cierto que has tenido tres abortos? Y… ¿Qué es peor?¿Tener tres abortos o darle masajes sé cuáles a Jeffrey Epstein?”.

El equipo de Epstein trataba de silenciar el caso llamando cada semana a los periodistas con amenazas para que retirasen cualquier tipo de noticia relacionada con el caso.

La Fiscalía solo iba a pedir un único delito para Epstein, es decir, solo iba a ser acusado por “incitación a la prostitución”. (2006). Remitieron la investigación al FBI porque un Jefe de Policía no creía que se estaba haciendo justicia con este caso.

El FBI encontró a dos mujeres que habían acusado a Epstein en 1996 (María y Annie Farmer). Maxwell amenazaba constantemente de muerte a María y su hermana. Tuvieron que cambiarse de nombre.

También entrevistó al mayor número posible de víctimas. Cuando las familias se enteraron de lo que le habían hecho a sus hijas, comenzaron a llamar a abogados. Aparte de la investigación criminal, muchas víctimas solicitaron una compensación económica a Epstein.

Dos años después de su detención por prostitución, Jeffrey Epstein se declaró culpable en un juicio secreto.

Accedió a cumplir 18 meses por incitación a la prostitución en la cárcel de Palm Beach. Fue un escándalo. Se cerró un caso que no había empezado.

Nadie encontró una explicación lógica. El fiscal del Estado, Alex Acosta, no dio ningún tipo de explicación. A Epstein se le concedió inmunidad en todos los cargos.

Las víctimas no eran prostitutas. Nunca se hizo justicia. El Gobierno no informó a las víctimas de que se iba a celebrar un juicio para que no pudiesen dar su testimonio. Se firmó un acuerdo de no procesamiento entre Epstein y el Gobierno.

Finalmente, fue nuevamente arrestado el 6 de julio de 2019, por cargos federales por tráfico de menores en Florida y New York. Las víctimas habían sido prestadas por todo el mundo como objetos de consumo.

Cabe destacar la relación de EPSTEIN con EL PRÍNCIPE ANDRÉS, hijo de Isabel ll, monarca británica. Una testigo aportó una fotografía en su declaración y dijo que el príncipe Andrés había abusado de ella. En una entrevista a un medio británico, el príncipe Andrés dijo que no sabía en qué momento se hizo esa fotografía con la víctima.

También se relaciona a Epstein con el fundador de Victoria’s Secret, Les Wexner. Usó su relación para acercarse a chicas jóvenes. Decía que era un cazatelentos de Victoria’s Servet. Las manoseaba y abusaba de ellas.

Trump dijo en una entrevista: “Le conozco desde hace 15 años y es un tipo estupendo. Hasta dicen que le gustan las mujeres guapas tanto como a mi, y muchas de ellas son jóvenes”.

6 de julio de 2019. Arrestan a Epstein por tráfico sexual de menores y, tras su detención, más de una decena de mujeres se atrvieron a acusarlo de abusos. Los investigadores encontraron miles de fotos de menores desnudas en sus casas.

10 de agosto de 2019. Epstein se ahorca en su celda. Los rumores y teorías sobre cómo murió bajo la vigilancia del gobierno federal siguen en Internet. ¿Se suicidó? ¿Lo mataron? ¿Un hombre poderoso pagó para matarle? Epstein se quedó horas solo.

El hermano de Jeffrey nunca ha creído en el suicidio como opción. Por eso, contrató a un forense para realizar una nueva autopsia. No había indicios de que había saltado o se hubiese tirado de la litera. Había una fractura en el hueso hioides, un hueso delicado en forma de U situado debajo del cuello. “Uno no se hace esas tres fracturas por un suicidio por ahorcamiento”, dijo el forense.

Dos días antes de su muerte, Jeffrey hizo un testamento y colocó su fortuna en un fideicomiso de las Islas Vírgenes.

“Esta no era solo una red para Epstein. Era una red sexual de tráfico internacional. Él es una pieza minúscula de una red enorme y tenía mucha información que ya nunca podrá decir”.

28 de junio de 2022. Ghislaine Maxwell es declarada culpable y es condenada a 20 años de cárcel por ser cómplice de los abusos sexuales de Epstein.

Las mujeres describieron a Maxwell, una exsocialité, como una especie de mentora y hermana mayor —una personalidad elegante y sofisticada, según uno de los testimonios— que las llevaba de compras y al cine en lo que los fiscales dijeron que era una táctica para generar confianza. Luego jugó un papel clave en la normalización de los masajes sexualizados con Epstein que, en algunos casos, culminaron en años de abuso sexual.

“La señora Maxwell era una depredadora sofisticada que sabía lo que estaba haciendo”, le dijo la fiscal Alison Moe al jurado durante los alegatos finales la semana pasada. “Ella manipuló a sus víctimas y las preparó para el abuso sexual”».

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