4 marzo, 2024
4 marzo, 2024

La eterna asignatura pendiente en España: la salud mental

Un 25% de la población tendrá una enfermedad mental en los próximos años y en nuestro país seguimos pasando de curso con una asignatura troncal fundamental a cuestas.

No recuperamos ni en septiembre.

Y tampoco parecer importar.

España tiene un 67% menos de psicólogos clínicos por 100.000 habitantes que las principales potencias europeas [cinco psicólogos clínicos por cada 100.000 habitantes, cuando harían falta, al menos, 12 por cada cien mil].

Encabezamos las listas en cuanto a menor inversión en salud mental, dos puntos porcentuales por debajo de la media europea.

Y tenemos medalla de oro en el mercado de antidepresivos de prescripción en unidades estándar: España es el país del mundo que más diazepam consume.

El consumo en dosis diarias de ansiolíticos y sedantes ha aumentado diez puntos en la última década.

Muchos profesionales preparados, pocas plazas PIR, nulas oportunidades, ínfimos contratos (precarios), un sistema de atención primaria desbordado que se traduce en listas de espera eternizadas, periodos infinitos entre consultas, desórdenes mentales y mucha medicación.

Nadie debería esperar 6 meses cuando necesita ayuda. Y como consecuencia a la ineficacia, nadie tendría por qué sacrificar una economía castigada para acudir a consulta privada. Porque no todo el mundo puede pagarla.

Debemos llegar antes. Que para cuando cualquier paciente acuda a consulta ya no sea demasiado tarde. Que la ansiedad no se convierta en el trastorno que acarree complicaciones que, seguro, pudieron evitarse.

Los problemas se vencen enfrentándolos desde sus necesidades, no haciendo una falsa demagogia que queda bien de cara a la galería. O a la sociedad.

¿No es un motivo que el 74,7% de la población en España afirme que en los últimos años su salud mental ha empeorado?

Las dificultades económicas, una incertidumbre ante el futuro, la depresión, las exigencias, el día a día, una pandemia que caló hondo y la sensación de vivir en una sociedad cada vez más individualista y competitiva ha hecho que todo un país se sienta temeroso, triste y deprimido.

Sin salud mental no hay salud.
Sin salud no hay vida.
Sin vida no hay nada.

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest

Deja una respuesta

Redes:

Lo más visto: